sábado, 4 de junio de 2011

Linda Darnell: la chica de la cara perfecta

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on jul 17th, 2009 para CineForever.com
Texto extraído y resumido, imágenes adicionales agregadas.

Linda Darnell: la chica de la cara perfecta
Al evocar a Linda Darnell las dos primeras imágenes que se me vienen a la memoria, con suma facilidad, son dos en que ella esta de rodillas con un vestido gris acero y luciendo una mantilla negra bordada en gris acero en “Sangre y Arena” y una mantilla blanca en “La Marca del Zorro”, ambas coprotagonizdas por Tyrone Power.
En “La Marca del Zorro” su rezo nocturno es interrumpido por Don Diego (Tyrone Power), el cual, disfrazado del justiciero Zorro, ha buscado refugio en la capilla, para esconderse de los soldados de Don Luis Quintero, padre, precisamente, de Lolita Quintero (Linda Darnell), la cual luce bellísima destacando su rostro, en que es fácil darles la razón a los publicistas de la 20 Th. Centrury Fox que la bautizaron como “la chica de la cara perfecta” para sus reclamos publicitarios.
En cuanto a “Sangre y Arena” sus plegarias son motivadas por la angustia de saber que su marido Juan Gallardo (Tyrone Power) va a salir al ruedo y ruega a un Cristo, en la capilla de la plaza, para que salga airoso y regrese a su lado, pues le ha prometido olvidarse de la “devoradora” Doña Sol (Rita Hayworth, para regresar al lado de su siempre abnegada y amante esposa Carmen Espinosa o sea ella Linda Darnell.

Tendrían que pasar varios años en que fui encontrándome con el grueso de las películas en las cuales actuó Linda Darnell, entre 1939 y 1957 que fueron cerca de 40, pues ya solamente en 1965 participaría en un western modesto titulado “Espuelas Negras” al lado de Rory Calhoun, para poder apreciar, aparte de su belleza su facilidad para la comedia, al igual que una serie de personajes de singular sensualidad, capaces de usar su cuerpo, para conseguir que los hombres le cumplan sus caprichos, como pasaba en el melodramón de época “Por Siempre Ambar”o llevarlos al crimen en “Angel o Diablo” (Fallen angel, 1945) ambas dirigidas por Otto Preminger, para que pasara a formar parte de mis actrices favoritas, merced a una serie de filmes dignos de recordar, ya sea por su sola presencia o tratarse de historias bien realizadas.

Linda Darnell nació el 16 de octubre de 1923 en Dallas, Texas, siendo una de los cinco hijos de un cartero. Se cuenta que Monetta Eloyse Darnell (este era su nombre de pila) tuvo un rápido desarrollo y a los once años ya tenía el cuerpo de una adolescente, razón que llevó a su madre a buscarle trabajo como modelo, diciendo que tenía 16 años. Igualmente la empujó a ir a Hollywood a una prueba cinematográfica en 1936, pero fue regresada a Dallas, una vez que el estudio comprobó que estaba mintiendo sobre su edad, aunque esto no amilano, ni a la madre ni a la hija, pues después de dos años de continuar en el modelaje y en apariciones en teatros locales, regresa a Hollywood para a principios de 1939 debutar en la comedia “Hotel for women) dirigida por Gregory Ratoff, compartiendo créditos con Ann Sothern y James Ellison, pero sería su segunda película la que realmente la daría a conocer con el público al actuar en la primera de las cuatro cintas en que haría pareja con Tyrone Power, el galán de moda de la Fox, en esos años. Se trata de “Esposa de día” dirigida por Gregory Ratoff, un director bastante dotado para sacar adelante, con buen ritmo, comedias ligeras, pero harto pasaderas por sus enredos típicos de “screawball comedy”, en este caso las cosas se complican para Tyrone cuando su joven esposa, con la cual recientemente se ha casado, descubre que dos años antes su marido tuvo una ligera aventura amorosa con su secretaria Binnie Barnes, razón que lleva a Linda a insistir en ser la secretaria de su esposo, para evitarle tentaciones en su oficina, pero ahora será ella la que sufrirá el asedio de los clientes, al considerarla una secretaria común y corriente, al desconocer su matrimonio con Tyrone. Aparte de tener escenas bastante divertidas, resulta una delicia su visión por contemplar a una Linda Darnell, que al momento de la filmación tenía 15 años y tener la apariencia de una chica de 19 o 20 años.

“Estrellas fugaces” (Star dust, 1940) que en España pasa con el título de “Polvo de Estrellas”, en una traducción literal del original en inglés, se ha querido ver como una especie de biografía de Linda Darnell, en cuanto a que el tema va en relación a las dificultades que pasan varios prospectos a actores, que han sido “descubiertos” por un caza talentos y enviados a Hollywood a realizar sus pruebas y aunque puede tener algunos elementos de los inicios de Linda en la meca del cine, estos, más que atribuirlos a intenciones biográficas, debemos de considerarlos como comunes o característicos a la inmensa mayoría de los aspirantes a estrella, sobre todo en esos años en que los estudios tenían a sus buscadores de prospectos y se manejaba el sistema de contratos de exclusividad, con casi toda la plantilla de actores, tanto estelares como secundarios o de soporte. El sistema se volvió obsoleto a mediados de los cincuenta, por razones que van más allá de los motivos de esta evocación de Linda Darnell, pero en cuanto a esta entretenida comedia, cabe señalar fue proyectada en la televisión el 9 de abril de 1965 y según el dicho de su secretaria la vieron juntas ella y Linda, esa noche en la casa de la secretaria en Glenview, Illinois, uno de los suburbios de Chicago, sitio en el cual en la madrugada del día siguiente hubo un incendio, provocándole graves quemaduras a la actriz, la cual fue llevada al hospital Cook County Hospital, en donde murió esa tarde del 10 de abril de 1965. Como la actriz había pasado por problemas de alcoholismo, la prensa amarillista de la época especuló sobre si Linda se había quedado dormida, con un cigarro sin apagar y provocar ella misma el fuego que le causó su muerte, sin embargo todo quedo en meros chismes, sin que se pudieran probar, tal y como afirma su biógrafo Ronald L. Davies en su libro “Hollywood Beuties”, donde para nada avala esa versión y si agrega que al parecer Linda trató de salvar a una pequeña que también estaba en el departamento, sin percatarse que tanto esta como la secretaria ya habían escapado, perdiendo valiosos minutos en salir de la casa, siendo la razón de sufrir quemaduras en más del 80% de su cuerpo y no pudiera sobrevivir, a causa de ello.

“Hijos de Dios” (Brigham Young, 1940) de Henry Hathaway es una recreación del éxodo de los mormones para llegar a su tierra prometida, guiados por su líder espiritual Brigham Young, interpretado por Dean Jagger y sobre el cual gira la historia, en que por meras razones comerciales Tyrone Power y Linda Darnell, quiénes vuelve a ser un joven matrimonio, aparecen como los estelares, aunque no es mucho el tiempo en que están en pantalla.

De “Gente de Circo” (Chad Hanna, 1940) dirigida por Henry King, con Henry Fonda, Dorothy Lamour y Linda Darnell, es muy poco lo que recuerdo de esta, al haberla sólo visto en una ocasión hace más de 40 años en televisión. Fonda y Darnell huían por algo relacionado con cuestiones de esclavismo de su pueblo y se unían, allá por 1850, con un circo itinerante, pero salvo que era en Technicolor, no es mucho lo que puedo contar de “Gente de Circo”.

Lo que si no podemos dejar para otra ocasión es transcribir una anécdota que relata Anthony Quinn en su libro autobiográfico “Tango de un hombre”:
“La oportunidad perdida fue con otra dama de Mamoulian, Linda Darnell. Siempre pensé que la señorita Darnell pertenecía a la clase de mujeres virginales, quizás porque tendía a actuar papeles inocentes en sus películas. (¡En una ocasión hizo el papel de la Virgen María!) Incluso en la vida real había algo casto en ella. Era una joven hermosa, aunque la veía más como una hermana que como una mujer. Deseaba protegerla, pero ella tenía otra cosa en mente. Una tarde, en el estudio, me preguntó lo que hacía en mis días libres. Le dije que me gustaba subir a las colinas para dibujar y leer. Preguntó si podía acompañarme. Me sentí adulado por su interés, pero reacio a invitarla. Con una mujer como Linda Darnell, no sabía lo que se esperaba de mí. Siempre me esforcé por encontrar las cosas adecuadas que debía decir, la ropa indicada que debía usar. Me sentía por completo inseguro de mi mismo, como un colegial pubescente”.
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“Esto era lo último que deseaba. En mis días libres, me gustaba perderme en mis libros y no preocuparme por platicar o en hacer una conjetura falsa con una mujer que tendría que ver en el plató la mañana siguiente. Sin embargo una parte de mí estaba ansiosa por la compañía de la señorita Darnell, por lo que la acepté. El domingo siguiente, fui a recogerla justamente después de la salida del sol y nos dirigimos a las colinas. Yo llevaba una bolsa llena con libros, artículos de arte y un paraguas bajo el cual esperaba escapar del calor del día”.
“Caminamos mucho tiempo sin hablar. No me importaba el silencio, más ella parecía decidida a atraer mi atención”.
“-Oh, Tony –dijo con bastante modestia, cuando llegamos a un río pequeño-. No quiero arruinar mis zapatos. ¿Serías tan amable de cargarme?”
“Por supuesto, la cargué”.
“Unos momentos después, la cesta con la comida del día de campo que ella cargaba, de pronto pesó demasiado, por lo que, por supuesto, se la quité. Había llovido la noche anterior y de vez en cuando llegábamos a donde había lodo, por lo que la cargué entonces también. A cada momento había alguna cosa pequeña con la que ella necesitaba ayuda y siempre accedí”.
“En la cima de la colina nos sentamos debajo de un árbol y compartimos una botella de vino y un sabroso almuerzo, después de lo cual la señorita Darnell se recostó sobre la hierba y dejó escapar un suspiro profundo. Era un suspiro de actriz, pensé, más para mi beneficio personal que para el de ella, pero no podía estar seguro”.
“-Tony –dijo ella-. Estoy muy cansada. ¿Te importa si cierro los ojos un momento?”
“-De ninguna manera –respondí. Tenía mis libros y esperaba poder leer un poco”.
“Fingió dormir durante aproximadamente una hora, todo el tiempo ronroneando, extendiendo las piernas y tocándose de la manera más sensual. ¡Jesús, estaba encantadora y tenía toda mi atención! Sin embargo, no podía moverme. Sus gemidos bajos quizás hubieran puesto a otro hombre en acción, mas yo estaba aterrado de hacer algo mal. En mi ignorancia, pensé que tenía un sueño caprichoso, nada más. Traté de no mirar su postura sugestiva y concentrarme en mis libros, pero en lo único que podía pensar era en esa pequeña virgen sensual que estaba recostada a mi lado”.
“Abrió los ojos”.
“-Lee para mí, Tony –pidió-. Tienes una voz hermosa”.
“¡Que tonto era! Ella hacía todo, excepto tirar de mí hacia ella o ponerse un letrero de neón y lo único que yo pude hacer era abrir uno de mis libros de poesía y empezar a recitar. Después de un tiempo se cansó de esto y preguntó si podíamos irnos. (¿Qué esperaba yo?) Por supuesto nos fuimos?”
“Regresamos a trabajar el lunes por la mañana, como si nada hubiera sucedido, lo cual en realidad así fue, pues nada ‘había’ sucedido. A pesar de las señales mezcladas, lo tomé como una tarde inocente en las colinas, con una amiga. En verdad, todo el asunto había sido bastante agradable, si hacía caso omiso de las emociones incómodas que hubo entre nosotros”.
“No obstante, Linda Darnell tuvo una reacción diferente y transcurrió tiempo antes de que yo supiera cuál era. Trabajamos juntos de nuevo para 20th Century Fox en la película ‘Buffalo Bill’, de William Wellman, cuando Maureen O’Hara me apartó para preguntarme si alguna vez había sucedido algo entre Linda y yo”.
“-¿Por qué? –pregunté”.
“-Nada más dímelo –pidió Maureen-. Tengo curiosidad”.
“Le hablé acerca de nuestra larga caminata, el vino y los libros”.
“-Es una joven encantadora –comenté”.
“Maureen dijo que sabía todo acerca de la larga caminata, los libros y la tarde agradable. Rió de lo que le conté y me dijo lo que habían hablado”.
“-Ella piensa que eres un maricón –dijo y rió con su risa irlandesa”.
“En apariencia, yo era el único actor que nunca trató de tener sexo con Linda Darnell y el único que resistió sus avances. Mientras otro hombre se habría sentido honrado por la distinción, yo no estaba seguro si podría vivir conmigo mismo. Esta hermosa y joven virgen pudo haber sido mía y lo único que pude hacer fue leer para ella”.
Años más tarde, nos aclara Anthony Quinn en su citado libro páginas adelante, tuvo oportunidad de demostrarle a Linda que no era precisamente un maricón, quedando zanjado el diferendo, una vez que su amiga Maureen O’Hara con la cual compartió, además de trabajar varias películas juntos, momentos de intenso acercamiento, no precisamente espiritual, le puso las pilas sobre la virginal Linda Darnell.

Y cuando se pensaba que le iban a llegar mejores oportunidades a Linda Darnell, debido al entusiasmo que había mostrado en un principio por ella el magnate Darry Zanuck, la fueron poniendo en películas menores o de soporte de los protagonistas, al grado de que en “Bernardette” (The song of Bernardette, 1943) aparece como la Virgen de Fátima, sin llevar crédito, en la cinta que lanzó al estrellato a Jennifer Jones.
No está muy claro el enfriamiento de Zanuck sobre la Darnell, si fue por motivos meramente de trabajo o frustración sexual en sus relaciones, pero lo cierto es que más o menos en esos años se inició su afición por las bebidas, hasta llegar a tener problemas de alcoholismo que le perjudicaron grandemente en su carrera, a principios de los años cincuenta.

Pero antes de ello la tenemos lucir bellísima como la cheyenne “Estrella de la Mañana”, en la excelente “Buffalo Bill” (1944) de William Wellman, recordable no tanto por su exactitud histórica sobre la vida del célebre explorador y exterminador de búfalos, sino por sus trepidantes escenas de acción, en particular el ataque en el río, en que aún sin contar con el cinemascope hay un buen uso de los espacios y el desarrollo de la batalla.

Me voy a saltar varias de sus películas por la simple y sencilla razón de no conocerlas, aunque hay algunas interesantes, conforme a los comentarios que me he encontrado sobre ellas, como sería el caso de la comedia “Hoy es mañana” (It happend tomorrow, 1944) dirigida por Rene Clair o el drama de suspenso “Concierto macabro” (Hangover Square, 1945) para llegar a “Angel o Demonio” (Fallen angel, 1945) dirigida por Otto Preminger, interesante muestra de “film noir”, en la cual Linda Darnell es la mesera Stella, con actividades de prostituta ocasional, dándole oportunidad a la actriz de salirse de su estereotipada imagen virginal para mostrarnos una sensualidad y cachondería rayana en lo vulgar, que le va muy bien a su personaje, que provoca los celos de varios de sus clientes, sospechosos de haberla asesinado, como es el caso de Dana Andrews, en tanto a los espectadores sorprendía con esa nueva faceta en su carrera. Sobre este film pueden encontrar en este mismo sitio de cineforever pueden encontrar un amplio comentario con el siguiente título “Angel o Demonio: Fallen Angel de Preminger”.

En “Anna y el rey de Siam” (Anna and the King of Siam, 1946) aprovechando sus rasgos faciales de morena, los cuales tuvieron que ser agudizados por los maquillistas, la Fox la hace aparecer, algo forzadamente, como Tuptim, la hija mayor del rey de Siam (Rex Harrison) que se rebela a seguir con las tradiciones, después de las enseñanzas occidentales de la institutriz británica Anna Owens (Irene Dunne) y pide casarse con el hombre que ama y no él que su padre quiere imponerle. Esta versión de la historia verdadera de Anna Owens que llegó al reino de Siam en 1862, merced a su aceptación del público inspiró a Rodgers y Hamerstein a realizar su musical “El Rey y yo” que estuvo varios años en cartelera en Broadway y que fuera llevada en su versión musical en 1956 con Yul Brynner y Deborah Kerr en los roles principales, en tanto la puertoriqueña Rita Moreno fue Tuptim. En 1999 con Jodie Foster como la institutriz, Yun-Fat Chow el rey y Ling Bai Tuptim el director Andy Tennant realiza “Anna y el Rey”, en la misma concepción de la versión no musical de 1946 dirigida por John Cromwell. “Anna y el rey de Siam” es un buen melodrama recordable por el enfrentamiento de Harrison y la Dunne, que por el exotismo curioso de Linda Darnell.
Su mexicana Chihuahua, la chica del ‘saloon’, en el western clásico de John Ford “Pasión de los fuertes” (My Darling Clementine, 1946) es uno de los personajes más recordables de Linda Darnell, seguramente logrado después de verla en “Ángel o demonio”, pues por lo menos en cuanto a los rasgos de vulgaridad y sensualidad que explota son bastante semejantes.

Kathleen Winsor obtuvo un gran éxito de público con su folletón “Forever Amber”, a principios de los años cuarenta y de la cual la Fox compró los derechos para llevar a la pantalla la azarosa existencia de la cortesana Amber St. Clair, en la corte del rey Charles II de Inglaterra, con muchos rasgos de tenacidad y voluntarismo de Scarlett O’Hara, la mítica heroína de “Lo que el viento se llevó”. El rol femenino de Amber que se lo peleaban muchas de las estrellas de la Fox terminó llegando a Linda Darnell, la cual, por única ocasión en su carrera, se tiño el pelo de rubio, para darle credibilidad a su amoral y libertino personaje, según el sentir de los miembros de la Liga de la Decencia Católica, calificándola de inmoral y pervertidora de las buenas costumbres, reprobando su visión. Eso provocó que en la censura católica de nuestro país recibiera la condenatoria clasificación de “C-2 Prohibida para Adultos mayores de 21 años” y como mi madre era una estricta seguidora de esa dichosa censura, durante mis años de infancia y adolescencia, me estuvo vedada la visión de “Por siempre Amber” (en España se conoce con el título de “Ambiciosa”), debido a la vigilancia materna. Cuando pasado el tiempo, a mediados de los años ochenta, la pude ver en un horario diurno por televisión, más que escandalizarme por las aventuras amorosas de la pecaminosa Amber, interpretada con gran maestría por Linda Darnell, al grado que se considera su mejor interpretación, me solazaba en la relatividad de la censura, pues sólo habían transcurrido 25 años y ahora hasta un niño podía verla sin mayores problemas, con lo que se confirma ese viejo adagio de que “la censura de hoy, es el hazmerreir del mañana”, sobre todo, al no contar con desnudos, los censores gubernamentales ya no veían ningún peligro de ser influenciados los niños y los jóvenes, por la conducta disoluta de Amber. Por otra parte aceptando de antemano que se trata de un melodramón folletinesco, acorde a las formas del género, “Por siempre Amber” dirigida por Otto Preminger, resulta bastante disfrutable, con todos sus enredos de intrigas palaciegas amorosas y en particular por solazarnos de la imagen de rubia de Linda Darnell.

Ya encarrerada en ser la malosa hace una subyugante y sensual mujer casada, quién no se detiene ante nada buscando insinuarse a Cornel Wilde, amigo de su esposo Kirk Douglas, pero al ser rechazada arma un tremendo follón al obligar a su dócil consorte para que publique, en el diario que dirige, un chisme acusando a Wilde de corrupto en el pasable melodrama “Murallas humanas” (The walls of Jericho, 1948) dirigido por John M. Sthal, experto en el género, sin embargo de ninguna manera esta cinta llega a ser de sus mejores dramas, aunque bastante entretenido y pasable, para los que gustan de disfrutar con estos en enredos amorosos.
Bajo la dirección de Preston Sturges, especialista en comedias finas y sofisticadas, nos ofrece una encantadora actuación, como la esposa del celoso director de orquesta Rex Harrison, quién sospechando de su traición, imagina un sinfín de métodos a la par de complicados y extravagantes para eliminarla, en “Te odio, mi amor” (Unfaithfully yours, 1948). Para las generaciones actuales es más fácil que conozcan el remake realizado, con el mismo título en inglés en 1984 por Howard Zieff, con Dudley Moore en el rol del músico y la también hermosa Nastassja Kinsky, como la inocente víctima de la delirante imaginación de su inseguro marido. El toque de Sturges para el manejo de la sugerencia, supera con creces la tendencia a la exageración de Zieff, sobre todo por la selección de Dudley Moore, que la contención en sus personificaciones, no era precisamente su fuerte, aunque las dos versiones son bastante divertidas, con sus diferencias por el concepto de sus directores para la puesta en escena.

Con todo y su “final feliz” de compromiso con la censura “Carta a tres esposas” (Letter to three wives, 1949) es un interesante melodrama dirigido por Joseph L. Makiewicz, con una historia que Vera Caspary, adaptó con la solvencia que le caracterizó a sus dramas, a partir de una historia de John Klemper publicada en el Cosmopolitan Magazine, sobre tres mujeres, residentes en un suburbio de clase media alta, las cuales reciben una carta de su “amiga” en común Addie Ross, avisándoles que esa noche, el esposo de una de ellas no regresará a su casa, pues estará con ella para iniciar una nueva vida. La cinta empieza en rigor con el momento en que reciben la carta las tres esposas, interpretadas por Jeanne Crain, Linda Darnell y Ann Sothern, las cuales, cada una por su parte, reflexionan sobre los motivos que pueda tener su esposo para abandonarlas, con lo cual se entrelazan una serie de “flash backs”, que van dando cuerpo a la historia. Recurso narrativo al cual Mankiewicz era muy afecto a utilizar con buenos resultados, sobre todo en “La Condesa Descalza” y en el caso de “Carta a tres esposas”, se van entrelazando con comentarios en off, por parte de Addie Ross, en la voz de Celeste Holm, a la cual nunca vemos en pantalla. Los cónyuges son, mencionados en el orden de las esposas arriba mencionadas, Jeffry Lynn, Paul Douglas y Kirk Douglas. Estrenada en enero de 1949 la película tuvo bastante éxito de público y la actuación de Linda Darnell se mencionó como merecedora de una nominación para el Oscar, pero a la postre no la logró; un tanto por falta de apoyo de la productora y otro a que a la hora de sentarse a votar las listas para las nominaciones, resulta más fácil para los Académicos recordar lo sobresaliente de los estrenos de los últimos tres meses del año, que aquellas, como fue el caso de “Carta a tres esposas” a inicios de año. Sin embargo, independientemente de ello, las escenas de Linda Darnell con Paul Douglas tienen una fuerte carga emotiva y efectivamente estamos ante uno de los mejores, sino el mejor de los trabajos de Linda Darnell en el cine.

Se dice que al no obtener ni siquiera una nominación al Oscar Linda Darnell, por su rol de la angustiada esposa que teme que ella sea la abandonda en “Carta a tres esposas”, fue uno de los motivos principales para agudizar su dependencia en el alcohol, al igual que comenzaron a escasear los buenos roles. Sería la tercera en discordia en “Huracán de la vida” (Slattery’s hurricane, 1949) luchando con Veronica Lake por el amor del piloto Richard Widmark, en una cinta de la cual realmente lo único que recuerdo es que Widmark, trabajando para la oficina del clima, se metía en el ojo del huracán, como parte de sus investigaciones meteorológicas, lo cual, en aquellos años infantiles, en las matinees nos causaba asombro la valentía de esos pilotos, que seguramente con los adelantos científicos y lo que vemos en los programas del National Geographic, los recursos y las maquetas de “Huracán de la vida” para solucionar esas escenas nos moverán ahora a risa.
En cuanto a “Todo el mundo lo hace” (Everybody does it, 1949) dirigida por el estimable Edmund Goulding, con Paul Douglas, Linda Darnell y Celeste Holm a partir de una historia de James M. Cain, solo puedo decir que está considerada como una de las mejores comedias de la época, por ello la tenemos apuntada entre nuestras “asignaturas pendientes”.

Enmarcada en el contexto de los films antirracistas realizados a finales de los cuarenta y durante la década de los cincuenta “El odio es ciego” (No way out, 1950) conocida en España por los títulos de “Sin salida” y el cursi de “Un rayo de luz” si es recordada, no es precisamente por la presencia de Linda Darnell, sino por el enfrentamiento de actuaciones entre el debutante Sidney Poiter como un médico negro y Richard Widmark como el criminal racista, que quiere vengar la muerte de su hermano, en la sala de operaciones, atribuyéndosela al médico. David Manning White y Richard Averson en su libro “El arma de celuloide” nos señalan: “En ‘El odio es ciego’, de Joseph L. Mankiewicz, las tensiones raciales estallan en un violento enfrentamiento entre blancos y negros como no se había visto en la pantalla desde ‘El nacimiento de una nación’. Sidney Poiter actuaba por primera vez en cine personificando al único médico no blanco de una gran hospital municipal. Designado para atender un pabellón de la cárcel, se convierte en blanco del odio de un delincuente psicópata resuelto a vengar a su hermano herido, que muere en el quirófano mientras Poiter lo está operando. Un tumulto racial se desencadena en la ciudad después que el malviviente conspira con su pandilla para atizar el fuego en la ya tensa situación racial. Vemos a los negros peleando contra los blancos en el gueto… una secuencia gráfica que anticipaba, sin saberlo, los sucesos de Watts, Detroit y Newark de la década de los sesenta”.

Originalmente estaba previsto que John Ford dirigiría “El odio es ciego”, pero después paso a las manos de Elia Kazan que acababa de realizar “Lo que la carne hereda”(Pinky, 1949) en la cual Jeanne Crain era una negra de tez blanca, que pasaba por tal en su comunidad, hasta que se descubría su origen racial. Al ser tan similares los temes entre los dos filmes, Kazan buscó la manera de convencer a Darryl F. Zanuck para zafarse del compromiso, que al final de cuentas llevó a Joseph L. Mankiewicz a encargarse de “El odio es ciego” con bastante solvencia, pues como ya lo señalamos antes se trata de uno de los más recordados filmes antirraciales de la época.

“Furia de valientes” (Two flags west, 1950) conocida en España como “Entre dos juramentos” , es un excelente western, perteneciente a la vena que explota la situación de soldados confederados, prisioneros en un fuerte en Nuevo México, durante la guerra de Secesión en los Estados Unidos, en este caso, con un enemigo común que son los indios, lo cual les obliga a olvidarse de sus diferencias con los soldados de la Unión. La presencia de Linda Darnell es, en rigor, un mero pretexto, para contar con la presencia de un elemento femenino dentro de la trama, centrada en el antagonismo de los miembros de los dos ejércitos, personificado en la lucha entre Joseph Cotten, coronel del sur y Jeff Chandler, en una excelente actuación, como el Mayor encargado del fuerte. En tanto Cornel Wilde y Dale Robertson son los que luchan por la atención de Linda Darnell, en un fuerte amenazado por los indios. Robert Wise logró uno de sus acertados trabajos en un filme de enorme tensión, que termina siendo liberada con el ataque final, en que encontramos de las mejores escenas en el ataque de un fuerte por los indios, en un western harto recomendable en dvdteca de un amante del género.

Vista a mediados de los setenta y por televisión, en una sola ocasión, “Cartas venenosas” (The 13th letter, 1951) no es mucho el recuerdo que tengo de este film dirigido por Otto Preminger, con Charles Boyer, Linda Darnell y Michael Rennie, ubicado en una pequeña población canadiense, la cual comienza a perder su tranquilidad al aparecer una serie de anónimos, todos de igual concepción que recibe el médico del pueblo, hasta que en el número 13 es acusada la esposa del doctor de tener una aventura amorosa. Es de los llamados trabajos menores de Preminger, pero recuerdo que me pareció bastante interesante este melodrama de suspenso, con una bellísima Linda Darnell, acusada de adulterio para provocar los celos de su marido y posible asesinato.

Acudiendo a la página de http://vagos.wamba.com en su Videoteca piratas y otras aventuras marinas, me fue posible descargar en la dirección de http://vagos.wamba.com/showthread.php?t=271752 una de mis añoradas cintas de piratas, favoritas de los años cincuenta “El pirata Barbanegra” (Blackbeard, the Pirate, 1952) dirigida por ese excelente director para los filmes de aventuras Raoul Walsh, con Robert Newton como Barbanegra, Keith Andes en uno de sus primeros roles de galán, aunque nunca pasó del montón y una Linda Darnell que luce esplendorosa en technicolor, como una chica de armas tomar, que está dispuesta a luchar con el renombrado pirata, para conseguir el mítico tesoro del corsario Morgan. Sin necesidad de las exageraciones fantásticas de la serie de los “Piratas del Caribe”, Walsh logra ofrecernos un entretenido film de piratas, que mantiene sus virtudes narrativas, a pesar del paso del tiempo.

“La muerte en un hilo” (Second chance, 1953) dirigida por Rudolph Maté con Robert Mitchum y Jack Palance rivalizando por la atención de Linda Darnell, fue filmada en México, en locaciones del estado de Morelos y en particular en su capital Cuernavaca, recordando sólo que al final luchaban a bordo de un furnicular, Mitchum y Palance, teniendo de testigo a la Darnell, en lo que parece fue un rutinario film sobre hombres huyendo de su pasado.

A partir de allí Linda Darnell aparecerá en otros seis filmes sin mayor interés salvo “La hora fatal” (Zero hour, 1957) dirigida por Hall Bartlett, con Dana Andrews y Sterling Hayden, la cual sirvió de base a Jim Abrahams y David Zucker para su exitosa parodia “¿Dónde está el piloto?” (Airplane, 1980). Andrews es el piloto veterano de guerra con pánico para volver a pilotear un avión y Linda Darnell es la pasajera que lo convence de tomar los controles, después que la tripulación de un avión de pasajeros ha enfermado a causa de unos alimentos en mal estado.



En el plano sentimental se casó en tres ocasiones y en 1948, junto con su primer marido Peverell Marley adoptó a una niña llamada Charlotte Mildred Adam, esta actriz que muriera de manera trágica el 10 de abril de 1965, a consecuencia de las quemaduras sufridas en un incendio, pero que al verla en alguna de sus películas hay que darles la razón a los publicistas de la 20th Century Fox y coincidir con ellos en que efectivamente es “la chica de la cara perfecta”.

ENLACES/FUENTES:
http://www.cineforever.com/2009/07/17/linda-darnell-la-chica-de-la-cara-perfecta/
http://www.doctormacro.com/Movie Star Pages/Darnell, Linda.htm
La filmografía de Linda Darnell @ http://www.cineforever.com/2009/07/17/la-filmografia-de-linda-darnell/
Angel o Demonio: Fallen Angel de Preminger @ http://www.cineforever.com/2008/09/30/angel-o-demonio-fallen-angel-de-preminger/
http://es.wikipedia.org/wiki/Linda_Darnell
http://lascarasdelcine.blogspot.com/2011/02/linda-darnell.html
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article211.html
http://www.kategabrielle.com/Silents_and_Talkies/Silents_and_Talkies___Photographs_-_Linda_Darnell.html
http://forums.thefashionspot.com/f95/linda-darnell-52924.html
http://vintage-erotica-forum.com/showthread.php?t=44974