sábado, 11 de junio de 2011

Triple F: Romola Garai, The Crimson Petal and the White

Sugar: Romola Garai
Actriz británica nacida el 6 de agosto de 1982 en Hong Kong. Su padre es banquero y su madre periodista es la tercera de cuatro hermanos. Creció en la ciudad en que nació y en Singapur años después se mudaron a Wiltshire, Inglaterra.

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A los 16 años de fue a vivir a Londres donde terminó sus estudios en City of London School for Girls. Le encantaba el teatro participó en obras de la escuela y del National Youth Theatre, así fue descubierto por un agente que la llevó a interpretar el papel de la joen Elizabeth en el film televisivo de HBO llamado "The Last of the Blonde Bombshells / Las últimas rubias explosivas" (2000, Gillies Mackinnon). Luego de este importante paso en su carrera actoral continuó sus estudios en University of London, institución de la que de graduó en Inglés y pretendía convertirse en periodista igual que su progenitora.

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Obtuvo su primer papel protagonista en la adaptación de la popular novela de Dodie Smith, El castillo soñado, por la que fue nominada a Mejor Actriz Revelación por los Premios del Cine Independiente Británico. A continuación trabajó en Dirty Dancing 2: Havana Nights, Vanity Fair/La feria de las vanidades, con Reese Witherspoon, Bailo por dentro, con James McAvoy, por la que ganó el Premio del Círculo de la Crítica Londinense a la Mejor Actriz Secundaria y fue nominada a Mejor Actriz Secundaria por los Premios del Cine Independiente Británico, y La leyenda de Nicholas Nickleby.

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Ha interpretado en series de BBC: Gwendolen Harleth "Daniel Deronda" (2002, Tom Hopper) y "Emma" (2009) donde fue protagonista una muchacha de clase acomodada mimada y superficial que dedica su tiempo, desde pequeña, a emparejar a sus conocidos y amistades.También para la BBC, en "The Crimson Petal and the White" la bellísima Romola Garai transmite perfectamente el sufrimiento de la compleja prostituta "Sugar".







The Crimson Petal and the White por Alberto Rey
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La BBC está en otra dimensión porque hace lo que otras cadenas ni siquiera se plantearían: adaptar la historia que adapta, dedicarle los recursos que le dedica, mostrar las cosas que muestra y contarlo todo de la forma que lo cuenta. The Crimson Petal and the White, adaptación en forma de mini serie de la obra homónima de Michel Faber, seduce y perturba con unos recursos estilísticos magistrales y una historia que hipnotiza con un ritmo lento pero sobre-compensado con intensidad.
Ambientada en la Londres victoriana, la serie retrata con crudeza las oscuras miserias de una sociedad reprimida y fuertemente estratificada con el desparpajo y el atrevimiento que el propio Dickens jamás pudo imaginar. Un hombre de clase alta mantiene una aventura con una joven prostituta, que escribe en su "Libro del Odio" cómo asesina a sus clientes, mientras su mujer enferma hasta la locura encerrada en su casa. Las vidas de los tres personajes se entremezclan a través del sexo, la frustración, el miedo, la desesperación, la obsesión... Lo más destacable de esta serie es su capacidad para crear una atmósfera de pesadilla, de cargar el ambiente y poner la piel de gallina con una puesta en escena minuciosa y grandilocuente, música ambiente de terror y escenas impresionantes, difíciles de borrar de la memoria. Chris O'Dowd sorprende con un registro inédito interpretando con maestría al patético y frustrado industrial William Rackham. Increíble que este hombre sea Roy en The IT Crowd. Por otro lado, la bellísima Romola Garai transmite perfectamente el sufrimiento de la compleja prostituta Sugar. Pero la actuación más impactante es la de Amanda Hale, que se deja la piel para mostrar la demencia de Agnes Rackham.

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The Crimson Petal and the White es una auténtica joya de la corona de la televisión moderna, una obra compleja y profunda, refinada y bruta a la vez, altamente estimulante y audiovisualmente espectacular. Durante sus cuatro episodios lleva a otro nivel lo que creíamos que se puede hacer en televisión, una de esas series que te hace olvidar de cuál es la pantalla grande y cuál la pequeña. Sin duda está dirigida al espectador más sibarita, serio y paciente, pero creo firmemente que la intensidad de las emociones que transmite y su irresistible apartado visual puede llegar a atrapar al gran público.


The Crimson Petal and the White. Exquisita y cruel
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Una vez más la BBC lo ha vuelto a conseguir, raro es el año que no nos sorprende con alguna adaptación literaria y año tras año nos deja boquiabiertos con su buenhacer, su excelente producción, su acertado casting y con la exquisitez en la recreación de una época determinada. Sabe que tiene una fuerte competencia, después de todo hemos asistido al enorme éxito que ha supuesto "Downton Abbey" para su gran rival, la ITV, por lo que no puede quedarse dormida si no quiere perder el tren y, pese al relativo fracaso de audiencia que supuso el remake de 'Upstairs & Downstairs', se ha puesto las pilas con las adaptaciones de época y nos ofrece un producto de calidad, a la altura de sus mejores adaptaciones. Esta vez le ha tocado el turno no a una novela de época sino a una obra contemporánea que recrea una época: The Crimson Petal and the White, escrita por Michel Feber y publicada en el 2003 fue recibida por la crítica como 'la novela que Charles Dickens podría haber escrito si hubiese tenido total libertad de expresión' con una base com esta la BBC volvía a tener una novela de calidad para adaptar y, una vez más, ha dado en el clavo.

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Con "The Crimson White and the Petal" viajamos al decadente Londres de la época victoriana, con un Imperio Británico en pleno auge dominando gran parte del planeta Londres se ha convertido en una gran ciudad llena de miserias y desheredados tras la imagen que muestra al resto del mundo: damas elegantes, exquisitos modales, carruajes, riqueza y una excelente educación; detrás de esta fachada está el Londres que la serie nos enseña con gran maestría en la primera escena, el Londres de los mendigos, los ladronzuelos y las prostitutas, el Londres de Jack el Destripador, la ciudad que tan bien retrató Tim Burton en Sweeney Todd y cuyas callejuelas recorreremos de la mano de la protagonista de la serie: Sugar (Romola Garai) cuya presencia, llena de fuerza y vida destaca en las grises y frías calles londinenses. Sugar es una leyenda entre los clientes de los burdeles de la ciudad, es la prostituta más famosa por la que todos suspiran y es que, en torno a ella se ha creado un aura de misterio al que es difícil resistirse. Sugar además escribe su gran obra: 'El libro del odio' en el que explica como asesina a sus clientes. La vida de Sugar da un vuelco cuando conoce William Rackham (Chris O'Dowd) un fracasado escritor y pusilánime hombre casado con Agnes (Amanda Hale) una mujer psicológicamente inestable que no puede salir de casa ni llevar una vida normal por sus problemas mentales. Cuando William conoce a Sugar no puede evitar desearla y acaba convirtiéndola en una propiedad más, cuando se lleva a Sugar del burdel en el que vive para instalarla en una casa y poder disponer de ella a tiempo completo parece que la vida de Sugar va a cambiar para bien pero con el paso del tiempo vemos que no es oro todo lo que reluce.
La serie tiene un ritmo lento que hipnotiza y hace que en el primer capítulo quieras saber cómo avanza la historia porque no tienes ni idea de dónde te va a llevar; estamos ante una obra compleja, llena de prismas que no puedes valorar hasta ver los cuatro capítulos que la componen y te tomas unos minutos para reflexionar sobre lo que has visto, sobre lo que la historia pretendía mostrar, sobre las implicaciones a nivel psicológico y es que esta serie va más allá de lo que estamos acostumbrados a ver en televisión, es densa, profunda, cautivadora, desconcertante y absorvente. Hay escenas llenas de una gran crudeza, escenas difíciles, escenas sin ningún diálogo en las que una mirada te dice muchas cosas. Hay odio, muerte, sexo, destrucción, humillación, manipulación, deseo, pasión y aniquilación. Enseguida empatizamos con Sugar, entendemos su mirada de desdén y su desprecio por todo lo que la rodea, esperamos que pueda escapar del mundo en el que vive aunque sospechamos que el mundo prometido no es mucho mejor porque esta serie nos enseña magistralmente los contrastes entre el mundo pobre y miserable de Sugar y el Londres lujoso al que aspira, un Londres hipócrita, falso, agobiante, absorvente y dañino capaz de anular cualquier espíritu.

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Si tuviera que ponerle algún pero sería la poca química que hay entre los dos actores protagonistas, aunque cada uno por su lado realiza un gran papel (sorprendente Chris O'Dowd en su cambio de registro) cuando están juntos no acabo de creerme la relación entre ellos, me gusta la Sugar fría y distante, la Sugar fuerte y dominante pero no puedo evitar pensar que el personaje pierde fuerza cuando comparte pantalla con William más allá del devenir de la trama. Esta falta de química entre los actores es compensada con creces con la interpretación de Amanda Hale quien da a la desgraciada Agnes tal intensidad dramática que se me encoge el corazón cada vez que aparece en la pantalla y no puedo sino desear que termine su sufrimiento.
Imprescindible para los amantes de la televisión británica y para los que no, también.


The Crimson Petal and The White, la pesadilla victoriana
En estos tiempos en los que parece que las cadenas de televisión (las extranjeras, al menos) compiten entre sí por hacer cada vez más y mejores series, la BBC vuelve a ponerse a la cabeza del pelotón y a demostrar que, cuando quiere, puede dejar al telespectador con la boca abierta. Su última apuesta ha sido la conversión de la novela The Crimson Petal and The White (Pétalo carmesí, flor blanca), de Michel Faber, en una miniserie de cuatro capítulos. Como no he leído el libro, no puedo opinar sobre él, ni decir si la adaptación me parece buena, mala o regular. Pero sí puedo, sin embargo, hablar de la serie y de calidad que desborda.

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The Crimson Petal and The White cuenta la historia de Sugar (Romola Garai), una joven prostituta que alterna su forma de ganarse la vida con la escritura del Libro del odio, un manuscrito en el que narra cómo asesina a sus clientes (algo que nunca hace, en realidad) y que le sirve de vía de escape. En su camino se cruza William Rackham (Chris O’Dowd), un frustrado y pusilánime aspirante a escritor, cuya mujer, Agnes (Amanda Hale), está enferma física y psicológicamente y vive recluida en su mansión. Considerando que Sugar es todo lo que él desea y que su esposa no puede darle, William llegará a un acuerdo con su madama (Gillian Anderson) para llevársela de la casa de citas en la que vive y poseerla con exclusividad. Ahí comienza la carrera de Sugar hacia la gloria y el reconocimiento social, mientras se acelera la caída de William y del mundo que lo rodea. O al revés.
Lo que a simple vista puede parecer el típico folletín victoriano se convierte, en manos de la BBC, en una clase magistral de producción y de aprovechamiento de recursos. Increíblemente bien ambientada, el gran contraste entre la suciedad y la oscuridad de los bajos fondos londinenses y la luminosidad y lo impoluto de la clase alta sirve como trampantojo de una sociedad que está completamente podrida y cuyos estratos deberían estar cubiertos de fango por igual. Rodada (en ocasiones) de forma casi delirante (lo que nos hace recordar a Darren Aronovsky en Requiem for a Dream, por ejemplo, o a ciertos momentos de David Lynch), The Crimson Petal and The White desarrolla un ambiente cargado y asfixiante, un puzzle de estampas donde el vestuario, el decorado, la fotografía y la postproducción nos mantienen pegados a la pantalla mientras nos regalan varias escenas casi más propias de una película de terror que de una producción de este tipo.

Pero no sólo de ambiente asfixiante e imágenes cuidadas vive esta serie. Gracias al estupendo trabajo realizado por los actores, las vivencias de cada uno de los personajes y sus viajes individuales hacia aquello que desean o que no les queda más remedio que aceptar se convierten en una aventura en sí misma. Mientras Romola Garai encarna a la perfección a la compleja protagonista, Chris O’Dowd realiza un cambio de registro necesario para liberarse de su papel de Roy (IT Crowd) y borda al despreciable Rackham, y Gillian Anderson brilla de puro esperpéntica. Pero, sin duda, la actuación más impresionante es la de Amanda Hale, que interpreta el descenso a la locura de Agnes Rackham con tanta verosimilitud que, al mismo tiempo que despierta nuestra simpatía por esa pobre mujer condenada a la incomprensión y el maltrato, consigue ponernos los pelos de punta.
The Crimson Petal and the White es una historia de sexo, odio, autocomplacencia, miedo, vergüenza y apariencias, donde no hay espacio para el amor, la amistad, la comprensión o el libre albedrío, y donde nadie es quien parece ser a simple vista y todo, como la historia que cuenta, como Sugar, como Agnes… todo es impredecible.

ENLACES/FUENTES:
http://justfreepics.org/celeb.php?id=Romola+Garai
http://mundoseries.portalmundos.com/romola-garai-una-estrella-en-la-bbc/
http://nocivodomingo.wordpress.com/2011/04/15/emma-miniserie-de-la-bbc/
http://www.basuraandtv.com/2011/05/crimson-petal-and-white.html
http://www.pigonna.com/2011/05/crimson-petal-and-white-exquisita-y.html
http://www.koult.es/2011/05/the-crimson-petal-and-the-white-la-pesadilla-victoriana/