domingo, 8 de julio de 2012

The Legend of Lylah Clare (1968) - Director: Robert Aldrich

La leyenda de Lylah Clare, empezaremos por explicar brevemente su ilustrativa génesis: procedente —como Marty (1955) de Delbert Mann;  Doce hombres sin piedad (12 Angry Men, 1957) de Sidney Lumet o The Best Man (1964) de Franklin J. Schaffner— de la televisión, emitida en el Dupont Play of the Month, Aldrich encontró en ella buena parte de sus temas recurrentes y quiso llevarla inmediatamente a la gran pantalla. Si la obstinación de la pareja de guionistas blacklisted Hugo Butler y Jean Rouverol —antiguos camaradas y amigos de Aldrich, con los que, además se había cruzado profesionalmente en numerosas ocasiones, tanto en su época de ayudante de dirección como, posteriormente, siendo ya realizador— fue definitiva para que el proyecto se hiciese realidad: «[ellos] lo convirtieron en un guión cinematográfico. Estuvimos cuatro años trabajando en aquel monstruo (…) Se trataba de un material terriblemente inconexo y el mayor problema fue conseguir hacerlo legítimamente inconexo y no con ínfulas artísticas», sería el éxito comercial de Doce del patíbulo (The Dirty Dozen, 1967) el que materializaría la posibilidad de realizar la película. Por el camino la telecomedia de NBC se había convertido en un melodrama al límite.
El resultado es un curioso film malsano, en el sentido baudelairiano de la palabra, que, pese a estar cargado de ironía, no termina, en cambio, de funcionar —entonces fue un rotundo fracaso—. Se trata más de una apuesta de carácter estético, malograda ya desde su concepción —pues lleva inoculado su propio veneno, que no es otro que la voluntad de una (falsa) modernidad pretenciosa y vacía, similar a la que el poeta John Ashbery achacara a las obras de Cocteau y Apollinaire («temerosos de perder el tren de la modernidad», según su sentencia), y que, irónicamente, precipita su visión demodée—, que un ejercicio ideológico o filosófico (a pesar, por ejemplo, de la ambigüedad moral, marca de fábrica de Aldrich, que, en no pocas ocasiones dota a sus (anti)héroes de una ética mucho más dudosa que la de sus villanos. Y el personaje de Lewis Zarken no es, en este aspecto, una excepción), como El beso mortal (Kiss me Deadly, 1955), El último atardecer (The Last Sunset, 1961) o La venganza de Ulzana (Ulzana’s Raid, 1972). Con todo y con esto, la película no es del todo una propuesta estéril —en contra de la opinión del propio Aldrich, que la consideraba «una verdadera birria»— pues, ya sólo la interesantísima paradoja de la imposibilidad de Kim Novak —tanto en la película como en la vida real— de ser una estrella, que le propone al espectador una reflexión tan original y sugerente como profunda, justifica su visión.



The Warner Archive Collection DVD-R of The Legend of Lylah Clare is a handsome Remastered Edition that finally returns this strange show to its proper Metrocolor hues. Kim Novak's hair and costumes look correct once more. The enhanced widescreen image restores the original compositions and the improved resolution gives us a better chance of recognizing the film's long list of supporting and bit players: Michael Murphy, George Kennedy, Lee Meriwether, Dick Miller, Robert Cornthwaite, Ellen Corby, Michael Fox, Peter Bravos, William Aldrich, Robert Ellenstein. After being killed off so quickly in Flight of the Phoenix, Gabrielle Tinti gets a bigger role here as one of Lylah's lovers / victims. Unlike the reptiles portrayed in his films about Hollywood, Robert Aldrich always took care of his own.

I have to hand it to the Warner Archive's package copy -- the unnamed writer describes the film perfectly and places it in its correct context, suggesting its Camp value without calling the picture a Camp farce. A trailer is included that pretty much sums up the movie's tawdry tone. Lylah is called a Cow and a Broad, and we're also told right out that the original Lylah was "discovered" in a brothel. The trailer plays up the lesbian angle -- as does a secondary image on that provocative poster. When is a thumb not a thumb?



REPARTO: Kim Novak, Peter Finch, Ernest Borgnine, Milton Selzer, Rossella Falk, Gabriele Tinti, Valentina Cortese, Jean Carroll, Michael Murphy, Lee Meriwether, James Lanphier, Robert Ellenstein
PRODUCTORA: The Associates & Aldrich Company / Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
GÉNERO: Drama | Cine dentro del cine
SINOPSIS: Elsa Brickman (Novak) es una actriz desconocida a la que contratan para interpretar a Lylah Clare, una famosa actriz de los años cuarenta, que había muerto en extrañas circunstancias, y con la que tiene un extraordinario parecido. Basada en una obra para televisión de Robert Thom. (FILMAFFINITY)

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Basada en una obra para televisión de Robert Thom. Una desconocida actriz llamada Elsa Brickman (Kim Novak) es contratada para protagonizar una pelí­cula acerca de Lylah Clare, una famosa actriz de los años cuarenta, muerta en extrañas circunstancias, con la que guarda un increí­ble parecido. El rodaje comienza y con él, una serie de raras coincidencias, en torno a la persona de Elsa.

Pretendiendo encontrar un nuevo rostro para la gran pantalla, el “cazatalentos” Bart Langner transita por las calles de Los Ángeles y se fija especialmente en una joven rubia llamada Elsa Brinkmann. El hecho que más sorprende a Langner es el extraordinario parecido de Elsa con la otrora estrella de Hollywood Lylah Clare, muerta en extrañas circunstancias. Aún reciente su “descubrimiento”, Bart Langer se persona en la casa de Lewis Zarkan, esposo y director de la actriz Lylah Clare.

Si bien en principio Zarkan no muestra excesivo interés con la idea de “resucitar” para el celuloide a Lylah Clare a través de Elsa, el veterano realizador cambiará de parecer al sentirse cada vez más atraí­do y fascinado por la nueva adquisición de su amigo Bart Langner, quien a su vez trata de convencer al productor Barney Sheenan para que financie una pelí­cula biográfica sobre la diva prematuramente fallecida.

Tan sólo destacar que la interpretación de Kim Novak -bellí­sima-, fue polémica. Unos dijeron que lo hizo excepcionalmente bien y otros que distó mucho de lograr una buena interpretación.


Una de las grandes tragedias profesionales de muchos directores de cine es que siempre hacen la misma pelí­cula. Un cambio por aquí­, un retoque por allá…, pero siempre la misma. Si el director es susceptible de ser considerado como un maestro, o al menos si cuenta con una legión de fieles seguidores, la crí­tica más afí­n y los espectadores más entregados asegurarán con afán disculpatorio cosas como que “es un director pleno de obsesiones” y similares argumentos. Si no es así­, el látigo de la indiferencia llegará incluso a acabar con sus carreras. No hay muchos directores que, como Robert Aldrich, hayan desarrollado una obra compleja, transitando de género a género, poniéndose al servicio de las historias y no de sus caprichos, haciendo, en definitiva, cada vez una pelí­cula nueva.

Aldrich construye en La leyenda de Lylah Clare una de las más grandes pelí­culas de su filmografí­a, que realizó inmediatamente después de estrenar “Doce del patí­bulo”, que por cierto se parece a esta como un huevo a una castaña. Es una historia de posesión, aunque sin la fanfarria de las historias de posesión actuales, en las que faltan ideas y sobran efectos especiales, gritos de horror y estruendosas músicas incidentales.

La leyenda de Lylah Clare, que fue guión televisivo antes que cinematográfico y que ya fue llevado a cabo para un contenedor de dramáticos de la cadena NBC, es la historia de una actriz fatalmente elegida por un director de cine para recrear en la pantalla la biografí­a de su fallecida esposa. Ella, Kim Novak en su despedida del cine USA, adopta parecidos asombrosos con aquella y termina por entablar una ardiente relación amorosa con el viudo, una relación que tendrá un final tan poco gratificante como inesperado y sorprendente.

Con una trama argumental como esta, tan susceptible de derivar por lodazales hitchcockianos (y mucho más teniendo dentro a Kim Novak), Aldrich logra escapar de la alargada sombra del “maestro del suspense” y concluye un producto entretenido, de dosificada tensión, inteligente, con un par de buenos giros de guión y, sobre todo, sabor a cine grande hecho con modestia, conocimiento del medio y buenos actores, que no en vano Kim Novak está arropada mejor que como Dios manda por Peter Finch y, en la distancia, por un deliciosamente socarrón Ernest Borgnine. En suma, una nueva pelí­cula de Aldrich radicalmente diferente a todas las demás suyas.


Dijo Roger Ebert: Robert Aldrich's "The Legend of Lylah Clare" is an awful movie, but fairly enjoyable. Like the Burton-Taylor "Boom," it provides its own grisly satisfaction: You can have fun watching it be so bad.

Horrible pero disfrutable.  JA JA JA !!!



ENLACES/FUENTES:
http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/19681113/REVIEWS/811130301/1023
http://www.amazon.com/The-Legend-Of-Lylah-Clare/dp/B005SYZZ80
http://www.cartelespeliculas.com/wp/la-leyenda-de-lylah-clare/
http://www.claqueta.es/1968-1969/la-leyenda-de-lylah-clare-the-legend-of-lylah-clare.html
http://www.divxclasico.com/foro/viewtopic.php?f=1002&t=69739
http://www.dvdtalk.com/dvdsavant/s3705lyla.html
http://www.miradas.net/2010/02/estudios/lylah-clare.html
http://www.vintage-erotica-forum.com/showthread.php?t=23813