domingo, 29 de julio de 2012

Mi amigo y yo / El plomo de Nolan desciende

Algunas críticas de mi agrado...

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Mi amigo y yo

/Por: Javier Porta Fouz. Alguna vez un amigo me dijo que mucho de lo que está mal en el cine actual es por culpa de Christopher Nolan. Sí, es una exageración. Y también me dijo que buena parte de lo que muchos espectadores actuales entienden erróneamente por “gran cine” es culpa de Christopher Nolan. Sí, claro que también es una exageración. Por mi parte, creo que Batman: el caballero de la noche asciende es algo así como cine con estimulantes. Mi amigo, un grosero, coincide y me dijo que es “cine con viagra, un cine al palo pero sostenido por fórmulas químicas pasajeras”. Y también me dijo que el hecho de que esta película sea recibida con un aluvión de críticas positivas no es una buena noticia ni para el cine ni para la crítica en general. Tal vez esto último no sea una exageración.

A mi amigo no, pero a mí me gustan las dos Batman anteriores dirigidas por Nolan. El caballero de la noche (el que no asciende), de hecho, me parece excelente, con influencias bien procesadas de Michael Mann y hasta con una referencia, bien ubicada, a Un tiro en la noche de John Ford. Claro, luego de la catastrófica El origen, acerca de la cual coincidimos mi amigo y yo, me pregunté si eran méritos de Nolan los grandes logros de El caballero de la noche (el que no asciende). Quizás, a estas alturas, después de este Batman ascendente, me inclino a creer en que el gran organizador del Batman caballero que no ascendía fue el Guasón de Heath Ledger, uno de los villanos más atractivos que dio el cine en los últimos años, (y que organizaba la película, de forma aparentemente contradictoria, con una gran carga de anarquía). O, tal vez, sencillamente, la excelencia de Batman: el caballero de la noche (que no asciende, la de 2008, la película anterior a esta que asciende; perdonen las aclaraciones pero las películas se llaman casi igual) deba permanecer como uno de los grandes misterios de la historia del cine reciente. ¿Nolan hizo esa película bien y luego hizo muy mal El origen y mal esta nueva de Batman que asciende? ¿Qué le pasó? “Le pasó que siempre vendió humo”, me dice mi amigo, “ya se veía con claridad en Memento”, agrega. Yo insisto: ¿El diseño industrial más la genialidad de Ledger y otros actores sostuvieron a Batman: el caballero de la noche (que no ascendía)? Vaya uno a saber.

Lo que parece cierto es que, en todo caso, la tan mentada oscuridad del Batman de Nolan se ha convertido, en este Batman que asciende, en mera falta de luces. Falta de luces para resolver el tiempo y el espacio, por ejemplo: el tiempo del sitio de la ciudad y el tiempo de la cárcel agujero cilíndrico están contados a los ponchazos, los personajes tienen que verbalizar el tiempo que falta para esto y para lo otro (y tienen que explicar varias veces esto y lo otro, como pasaba en la igualmente espástica y charlatana El origen). Nada fluye, y es realmente risible el descuido narrativo que aplica Nolan para explicar cosas (y sigue explicando, y revelando, y dando vueltas de tuerca hasta el final).

Y mi amigo el anti-Nolan me saca de la computadora al grito de “¡este tipo Nolan hizo la remake de Insomnia, memoria por favor!” y toma el control de este texto y le habla directamente a quien él considera el culpable de casi todos los males del cine actual. Esto que sigue es de mi amigo:

"Nolan, pusiste una explicación dicha por un fantasma (¿un fantasma interior vestido de traje?) y lo que dice tiene valor de verdad (bah, más o menos). Nolan, pusiste unos viejos desdentados y medio ciegos con ínfulas de Yoda. Nolan, destrozaste el verosímil un millón de veces, con gente que no se mata entre sí una y otra vez cuando se debería matar: algunas veces lo justificás con “quiero que no mueras ahora para que veas esto, maldito enemigo”, pero otras veces un personaje X no mata a un personaje Z sólo porque el personaje Z debe seguir vivo. Entonces, Nolan, si no pensabas matar a Z, no lo pongas a rango de tiro fácil de X, porque queda raro, feo y tonto que el que lo quiere matar no le dispare cuando lo tiene servido. Y dejá de abusar del “no te mato porque quiero que veas esto”. Y Nolan, por favor, no interrumpas peleas mano a mano importantes para irte por otras líneas narrativas, queda rara una pelea a las piñas, la pelea a las piñas, cortada. O qué sé yo, tal vez sea mejor hacer una película más concentrada en Batman y no tanto en un villano (ese Bane, que suena como Wayne, que suena como Bale) que tiene la densidad dramática de un luchador de Titanes en el Ring. Nolan, ¿del Guasón descendimos a esto? En la caída en el poder de seducción del villano reside buena parte de esta catástrofe. Nolan, habría que cronometrarlo, pero estoy bastante convencido de que tanto el villano ese (¿me querés decir cómo hace para comer pizza con esa porquería en la cara?) como el personaje de Joseph Gordon-Levitt tienen más minutos en pantalla que Batman, que por la mitad casi queda olvidado en el montaje, como si fuera una película de Corman, de esas en las que Vincent Price iba dos días al rodaje y después lo ponían en donde se podía, pero no alcanzaba para que fuera el protagonista por más que lo pusieran primero en el afiche. Ah, el montaje: Nolan, el montaje de esta Batman, más que sostener varias líneas narrativas se pavonea entre la arbitrariedad (entradas de flashbacks chirriantes, groseros) y la confusión. O la negación de problemas espacio-temporales: trayectos inexistentes e impedimentos espaciales que se resuelven mágicamente, y se multiplican a medida que la película se queda sin energías, que es bastante pronto y, rareza de rarezas, hasta Christian Bale parece no estar tan tenso. Nolan, te descubrí el truco (o al menos uno, el más importante de esta Batman): si uno no presta mucha atención, la película parece tener una gran potencia. Parece nomás. Apenas uno logra hacer el mínimo trabajo intelectual de prestarle atención a la musicalización, se da cuenta de que casi todo lo que parece grandioso, emocionante, trepidante y todo eso es porque ponen música (de Hans Zimmer, que repite y repite de Batman a Batman) prácticamente todo el tiempo: no hay secuencia de acción que tenga un segundo sin música al palo. El viagra musical de Zimmer empieza cuando se mueve una mosca y sigue y sigue y sigue. Y dale, y ponele el volumen fuerte, y decile al diseñador de sonido que te meta unos efectos guturales y muy surround para cuando hable Batman enmascarado, y también para cuando hable el malo de la cara tapada. ¡Nolan, por dios, Marion Cotillard no puede…"

Mi amigo abandonó el texto y se fue a buscar DVDs de los anteriores Batman de Nolan para hacérmelos rever (él cree que tengo que recapacitar, que siempre fueron flojas esas películas). Antes de que reaparezca, les digo que lo único interesante de esta Batman que asciende y que quizás ya esté en los cielos, lo único con algún rasgo de humanidad, con algún atractivo cinematográfico, es Anne Hathaway como Gatúbela. Ella, que justamente actuó en una película en la que el viagra era un elemento temático (De amor y otras adicciones), crea un lindo personaje, uno que parece decidir su accionar de manera menos acartonada que todo el resto. Es la única que tiene un poco de sentido del humor, la única que no confunde gordura con hinchazón, ni profundidad con un agujero grandote.


El plomo de Nolan desciende

Por Mex Faliero


Atención: se revelan detalles de la trama.

El caballero de la noche asciende es una decepción. No una grande para mí, porque tras la excelente El caballero de la noche teníamos ese intrascendente comienzo que fue Batman inicia. Y, además, porque siempre desconfío de Christopher Nolan, un tipo tan inflado de autoimportancia, tan solemne y pedante, capaz de filmar ese cachivache berreta de El origen y venderlo como cine psicológico profundo. Pero decepción al fin. El caballero de la noche asciende, para colmo, pareciera no haber aprendido una sola de las lecciones de su anterior entrega de Batman, y sólo se mantiene viva durante unos minutos mientras repiquetean en nuestro interior los ecos de aquella (igual habría que rever si el término “vivo” se puede aplicar al cine de Nolan). Cuando comprendemos que esto es otra cosa, que Nolan se creyó que era el director más importante de la humanidad y que recargando cada instante y cada diálogo es profundo, la película empieza a desinflarse hasta volverse intrascendente, aburrida, tramposa. Y, lo que es peor, los ecos que nos comienzan a repiquetear son los de sus dos peores películas: El origen y El gran truco. El caballero de la noche asciende es peor que Batman inicia porque aquella, aún siendo bastante solemne y acartonada (Nolan siempre confunde acartonamiento con seriedad), carecía de las intenciones épicas y grandilocuentes de esta. Era el germen de algo que no estaba muy determinado todavía; esta en cambio se cree el cierre de un acontecimiento cultural contemporáneo. Y así le va.

Lo bueno es que con este pálido cierre de la saga termino por confirmar que si El caballero de la noche era excelente, se debía en buena parte al Joker, uno de los personajes más fascinantes que dio el cine de Hollywood en mucho tiempo. Lo curioso es que más allá de la notable labor de Heath Ledger, el Joker era un personaje estupendamente construido desde el guión: la relectura era excelente, su arbitrariedad caótica era coherente, y eso arrastraba a la película hacia un vórtice imposible de prever. El caos era la película misma, su trama zigzagueante, algo que le venía fenómeno al envarado cine de Nolan, donde de tan perfecto todo se vuelve tedioso, sin vida, previsible. El Joker, además, convertía al film en una película política sin intenciones de serlo; o con intenciones no explícitas. Uno de los problemas principales de El caballero de la noche asciende es precisamente el villano. No porque Bane sea un mal enemigo -aunque reconozcamos que carece del carisma de aquel-, sino porque cuando avanzada la trama y descubrimos que en realidad es un elemento secundario para un mal superior, su supuesta pericia, su astucia algo forzada se desbarranca dejándolo como un patovica con bozal. Y si encima es reemplazado por Miranda Tate (Marion Cotillard y una de las peores muertes actuadas de la historia del cine, y no estoy exagerando), el supuesto subtexto político de este Batman se cae a pedazos. Los objetivos de Miranda (Cotillard), con su deseo de volar todo por los aires más o menos porque sí, están más cerca de un villano ordinario a lo James Bond -aunque sin su sofisticación- que del complejo entramado psicológico de un Joker o de la bravuconada política de Bane.

Bien, analicemos a Bane entonces, que parece ser el punto desde donde todo se desbarranca. Una vez que sus motivaciones son develadas (como a la hora y pico, el film tarda demasiado en arrancar), descubrimos que el tipo es una especie de anarquista con aires de líder populista, que quiere devolver el poder y control de la ciudad al pueblo. Las acciones de Bane tienen un evidente eco en la realidad política de la última década: ataque a la Bolsa de Valores y atentados con bombas, replicando de alguna manera la crisis financiera y el terrorismo. Se hacen cortes populares, se ajusticia a quienes son signados como los causantes de las miserias de Ciudad Gótica, se persigue a políticos, empresarios y policías, se arma una especie de estado de sitio con una bomba nuclear a punto de estallar y pendiendo sobre la espalda de los ciudadanos.

Rodrigo Seijas, en su crítica favorable publicada en el sitio, explica bien el entramado de referencias historicistas que recoge Nolan para su retrato de la anarquía en Gótica. Bane parece inteligente y, a la vez, potente, es como un cerebro pero además un brazo armado que tiene el poder para terminar con Batman de una buena vez por todas. El asunto es qué confronta Nolan a este estado anárquico: El caballero de la noche asciende dice que Batman junto a la Policía, la leyenda y la ley, son quienes tienen la energía para confrontar y restituir el orden; el pueblo no, es idiota y se somete. Podríamos acusar a esta película de reaccionaria o semi-fascista, pero no podríamos invalidarla por eso porque al menos, aún contrario al nuestro, ese sería más o menos un punto de vista. No, El caballero de la noche asciende mezcla todo esto pero no se anima a decir nada, no contiene una verdadera mirada política aún cuando se ofrece explícitamente con cada diálogo recargado como un film político. Como Bane, el film es un bravucón con bozal que tira miles de piedras pero, no como Bane, esconde la mano y no opina. Y esto no es un libre albedrío hacia el espectador, sino una falta de riesgo para decir algo: la película exhibe referencias pero nunca ahonda en su significado, como sí lo hacía con el mito y la justicia en la anterior entrega.

¿Qué estado de las cosas es el que se recompone luego que los malos son eliminados? No se sabe, porque la película no tiene nada para decir más que conceptos bien encuadrados. Sí sabemos que es un mundo que debe sostenerse por leyendas, pero que ahora el mito es Batman y no Harvey Dent. Bien, si vivimos de leyendas, de mitos que pasan a retiro y mantiene así su estatus, ¿para qué todo ese epílogo en el que vemos el nacimiento de Robin? ¿Por qué no matar a Batman, ser valiente de una vez, jugarse en serio, construir el mito de verdad, y no dejarlo en un espacio off con posibilidades de retorno? ¿Para continuar la franquicia? No parece el final más convincente para una saga que ha filosofado sobre el caos, la anarquía y el sinsentido de un sistema y de las instituciones, el hecho de aceptarse como un fenómeno de mercado, un mero producto. La oscuridad prometida es pura cháchara, como la independencia de Bane.

Película arbitraria en el mal sentido, porque parece transitar entre contradicciones cuando en verdad teme a ser concreta en algo, el único personaje interesante es Gatúbela: hay en sus decisiones algo entre libertario y dependiente. Sus movimientos varían entre el compromiso y la autodeterminación. Ese andar zigzagueante, como el de las caderas envueltas en cuero de Anne Hattaway, es un movimiento que calca, sin su cuota de perversión claro, lo que hacía el Joker. Y, además, le aporta algo de humor a una película que lo va perdiendo a medida que avanza su metraje. El caballero de la noche asciende, se sabe, es una película seria, es una de superhéroes pero para adultos que no pueden del todo reconocer que están viendo la historia de un tipo que se trastorna y se disfraza de murciélago para vengar la muerte de sus padres: por eso que a Nolan le interesa más Bruce Wayne que Batman. Esa locura de la que se hacía cargo la anterior, aquí queda anulada. Todo está demasiado planificado y, como pasaba en El origen, si alguien no lo entendió en la platea están los personajes y los guionistas para explicárselo de manera explícita: si hay una bomba nuclear por explotar, siempre hay alguien que nos recuerda que si tal artilugio falla ¡la bomba estalla! El caballero de la noche asciende es una película escrita y reescrita que no se quiere dar el lujo que alguien quede afuera, y en eso se parece a la soporífera El origen, aunque sin el destacado aporte visual de aquella: todo adquiere una gravedad dañina, una trascendencia de cartón con seriedad impostada y que pretende generar en el espectador la sensación de que está viendo algo relevante.

Estimo que finalmente el gran problema de El caballero de la noche asciende es que la película se va desanudando hasta convertirse en una épica, y ese es el mayor inconveniente para Nolan: carece de espíritu para lo épico. El caballero de la noche era un policial negro (negrísimo) que tiraba lazos con el cine de Michael Mann, Martin Scorsese e incluso de John Ford, por eso que funcionaba a la perfección, fundamentalmente cuando se fundía en el cine de Mann. Su aspecto clínico le aportaba a la ambigüedad moral del relato una carga física ineludible, la película era un objeto compacto que pegaba en el espectador con gran energía y lo despabilaba de tanto mainstream sotreta. Era un film oscuro que se tomaba ciertas licencias, al ser conscientemente una película de transición hacia un final épico: por eso se permitía una resolución desesperanzada, porque tenía el reaseguro de que en la tercera parte se resolverían los conflictos que allí habían quedado pendientes.

El caballero de la noche asciende necesitaba, pues, un director capacitado para meterse más con el corazón que con el cerebro de sus personajes. Recordemos que Nolan hizo El gran truco, una película que se valía de la magia para no creer en la magia, y que se ponía orgullosa con orgullo de cínico pelotudo porque te contaba cómo era el truco. Por eso que a Nolan la épica no le sale, y lo que le queda es una pasión fría, congelada como el mar que rodea a Ciudad Gótica, distante, pura pose que mira con desconfianza eso mismo que va construyendo; con situaciones mal resueltas a medida que se precipita el final, con flashbacks horribles, con diálogos pésimos (toda la parte en la cárcel), con recursos y giros de guión un poco berretas para estirarla hasta unos exagerados 164 minutos, con una música que te remarca aquello que no dejaron claro ni las imágenes ni los diálogos y que para llegar a algo parecido a la emoción te tiene que mostrar a Michael Caine llorando de frente, cuando mostrarlo de espaldas era mucho más cinematográfico. El caballero de la noche asciende es el Nolan más plomífero, que desciende y desciende hasta la segunda categoría del cine.


Batman desciende

Por Fernando G. Varea

¿Qué hace que un producto banal e ideológicamente equívoco sea recibido y considerado por muchos como una obra sofisticada y moderna?

Tal vez la explicación haya que encontrarla en la fama que el director Christopher Nolan (1970, Londres, Inglaterra) logró ganarse como autor de productos supuestamente complejos, como El origen o las elegantes pero sobrevaloradas predecesoras de esta trilogía, Batman inicia (2005) y Batman – El caballero de la noche (2008), arrastrando tras de sí a legiones de jóvenes (y no tanto) que lo suponen un artista. Sumado a esto el magnetismo que mantiene Batman como personaje y la indiscutible fuerza de la publicidad con la que se acompaña su lanzamiento, Batman – el caballero de la noche asciende arremete con una máscara que oculta su verdadera identidad.

La promesa era ver a Batman saliendo de su retiro, poniendo de nuevo en juego sus artilugios para que triunfe la justicia en Ciudad Gótica, como –según aseguran los entendidos– ocurre en el comic original. Pero el resultado es un film escaso en ideas de puesta en escena y excedido en palabras, cuya música omnipresente intenta todo el tiempo tensar situaciones desvaídas. Las tomas aéreas de la ciudad entre charla y charla, similares a las que suelen verse en cualquier serie televisiva, se alternan con explosiones, disparos y patadas registradas sin originalidad alguna, haciendo extrañar las acrobacias de, por ejemplo, un John Woo. Hasta la escena de amor junto a una chimenea con una billonaria aparentemente bienintencionada (Marion Cotillard) parece digna de alguna telenovela mediocre.

Tampoco aparecen la excentricidad y la simpatía que caracterizan a la galería de freaks que siempre rodearon al super héroe: al Batman ceceoso de Cristian Bale le falta magia, Alfred (Michael Caine) se muestra algo reblandecido, y Bane (Tom Hardy) es un alienado sin gracia con voz de ultratumba. Está claro que, si hablamos de adaptaciones de Batman al cine, no habrá malvados que superen a la Gatúbela de Michelle Pfeiffer y al Guasón de Heath Ledger, pero para una película de casi tres horas de duración la carencia de personajes divertidos es fatal. Sólo las intervenciones de Anne Hathaway diciendo algunas frases irónicas aportan algo de encanto.

Las secuencias del secuestro de un avión en pleno vuelo y del estallido de explosivos en distintos puntos de la ciudad están indudablemente bien resueltas, pero no sorprenden. Probablemente el final, al ahorrar palabras y crear expectativas sobre el rumbo de los personajes, despierta más interés que casi todo el resto.
La ferocidad de la operación promocional de la Warner Bros y la ceguera de algunos fans, sin embargo, reprimen con dureza las objeciones que pueden hacérsele. “La última de Batman tiene que ser una buena película”, se autoconvencen, y les ofende más que alguien diga lo contrario que la apología de ciertos valores cuestionables que propone el film.

Porque en Batman – El caballero de la noche asciende (el producto está inflado hasta en su título) hay, además, otro punto discutible: su discurso político, ambiguo en el mejor de los casos. Los personajes que cuestionan a los ricos y a los dirigentes políticos son terroristas y ladrones, y cuando se desata una suerte de anarquía en la ciudad, los ciudadanos se comportan como ovejas de un rebaño y quienes quedan del lado de los sensatos son policías, un cura protector de niños huérfanos… y Batman, por supuesto. Los motivos por los que Bane desprecia la vida ajena se remontan a lo que sufrió siendo niño en parajes bastante parecidos a los de países considerados enemigos por los estadounidenses en la actualidad. Y su principal ataque se produce en un estadio en el que un chico canta el himno estadounidense como un ángel encarnando la paz en la Tierra.

Mientras estas situaciones dejan entrever un nacionalismo y una división entre bandos de tintes agresivos, la violencia se expande más allá de la pantalla, confundiendo realidad y ficción, muerte y espectáculo. En fotos en los diarios puede vérselo a Cristian Bale saludando a los heridos de la masacre desatada por el estudiante James Holmes en el estreno en una sala en Denver, como si fuera el mismo Batman socorriendo a los habitantes de Ciudad Gótica, así como tres años atrás la muerte de Heath Ledger no impidió que su figura formara parte de la glamorosa ceremonia de los Oscar, importando poco la persona triste que se ocultaba tras el disfraz del risueño Guasón. Una suerte de círculo vicioso retroalimenta el morbo, desvelándose por dejar a salvo el show antes que la vida.



Gótica siempre será una ciudad de notables villanos

Que Ciudad Gótica está otra vez en problemas no es novedad. Que surja un nuevo villano que atemorice a la ciudad, tampoco. La búsqueda de mayor poder, el cobrar venganzas, aleccionar y agarrárselas con el único ser humano que puede estar a la altura de estos villanos temerarios son puntos comunes en casi todas las historias de superhéroes que conozca y en la totalidad de la nueva saga a cargo del director Christopher Nolan.

Así como en la anterior, con la brutal actuación del fallecido Heath Ledger, se demostró cuán monstruoso puede llegar a ser un ser humano, en esta última, Bane, un Tom Hardy casi irreconocible, por demás violento y con una voz que realmente da miedo, podría aseverarse que hay una cuota de monstruosidad de entrada que, en vez de acrecentarse como ocurriera con El Guasón, decae para devenir en un ¿villano humano? Lamentablemente, debido a que gran parte de El Caballero de la Noche estaba apoyaba en la actuación de Ledger, por más que Hardy logre un trabajo excepcional, pobrecito, siempre va a quedar en un segundo lugar, desmerecido y, hasta podríamos decir, olvidado.

Y si hablamos de supuestos “villanos”, al personaje de Anne Hathaway está bien que se lo nombre solo como Selina Kyle ya que no existe elemento alguno para vincularlo con la tradicional Gatúbela que todos conocemos.  Colocarse unas calzas ajustadas (que muy bien le quedan) no la convierte en la mujer gato.
Además de lo mencionado, hay varios problemas con esta nueva entrega. En primer lugar, la imponencia de las primeras escenas queda un tanto diluida con el correr del metraje para dar lugar a contadas situaciones infantiles que poco tienen que ver con la potencia enaltecida por los bajos de la gran banda sonora que Hans Zimmer imprimió en la anterior; en ésta, sin innovar, resuena como una mera copia de su propio trabajo.

En segundo lugar, no entiendo cómo Nolan quiso conjugar distintos episodios que bien supo plasmar en films anteriores pero que acá no encajan. Llamémosle una cárcel, un juicio, un orfanato, algún personaje que, de la nada, se convierte en el de mayor importancia, o la laboriosa acción de inundar una nuclear cuando, en última instancia, se termina optando por lo más sencillo y factible. El primer pensamiento que se me viene a la mente para describirles lo que sentí al ver esta entrega es como cuando queremos hacer una torta por primera vez con una receta y nos sale genial; la segunda vez, con mayor experiencia, los mismos ingredientes y el mismo procedimiento, por alguna razón algo anda mal y el resultado es un mejunje intragable.

Simplemente, no trago el aburrimiento, que Wayne pegue ese saltito mágico, que Bane termine convertido en un villano sentimental (luego de la concepción de los minutos iniciales), que la banda sonora sea un copy&paste de la anterior, que Gordon ya no tenga protagónico y que aparezca este pendejo y nos quiera hacer creer en una historia de valentía con un ómnibus escolar del que hace bajar y subir a cada rato a los tripulantes.

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The Dark Knight Rises Plot Holes (Spoilers)

I actually enjoyed the movie, and even though I felt that The Dark Knight had a tighter and more polished script, I was more emotionally invested in Rises. It is like watching an athlete that you loved and supported way past his prime and in the last seasons of his career. Being beaten down right to the lowest point of his life...defeated, every time I see Bruce Wayne worn-out body and spirit in the movie it is just quite sad. But against all odds he put everything he has left into one last comeback, to go out in a blaze of glory before his retirement, and even though he never reached his old peak you have just got to smile. Artistically it probably would have been better if they ended the movie with Bruce Wayne dying, or at the very least end the cafe shot with just Alfred nodding, without showing us so blatantly that he sees Bruce Wayne. I am Glad though that they didn't, because as good as it would have been, I would have walked out of the cinema depressed, but instead I walked out feeling good.

Unsurprisingly though, when attempting a plot of this magnitude and ambition there are bound to be plot holes ,irrationalities and things that just don't seem to make sense. Some are minor and some are not, but they are quite large in numbers.

1. It was shown early on in the movie that Blake already knew that Bruce Wayne is Batman, and he also said he didn't know why he took the fall for Harvey Dent's crimes. So I don't understand why later on when Bane read Commissioner Gordon's speech note to the world, Blake got so angry and acted like all this information was new to him and said that the commissioner hands are plenty dirty.

2. The Pit, the prison that is supposed to be hell on Earth, where Bane was born and lived in the dark, is a joke. First of all it is not even that dark; in fact in all the scenes it seems brighter than the streets of Gotham City. The Prisoners are also allowed to try to escape whenever they want "risk free" by climbing the wall with a safety rope. It might have been more intimidating if every time you fail you die. You have also got to wonder, "the ledge is not that far", I mean if it is reachable with a single leap it can't be more than 6-7 meters away, they could have easily made something to bridge the gap.

3. Batman is often teased by comic fans when compared to Superman for not having any superpowers, but he must be able to fly or run really fast or stop time or something. After climbing the wall of the prison bare footed, located in South Africa I think, he managed somehow to get all the way back to Gotham City with no money, no passport, no nothing, and then strolls unnoticed into the city that is supposedly in complete lock down.

4. The scene when the Sun comes up and the police and the mob lined up against each other are just comical and make no sense. This is not Braveheart people, you are fighting with guns. Especially for the police, I mean couldn't they have gotten themselves better equipments than their little pistols? They are running at bad guys armed with machine guns in one big column that seems like the worst tactic possible.

5. If you want to search for an unknown crime army in the sewers, don't send in every single policeman you have in a disorganized mob not knowing what is waiting for you. A few organized search parties would have done the job.

6. By the end of the movie the whole world probably knows who Batman is. After seeing Bane use several cars looking exactly the same as the Bat car, I am sure at least a few of the 12 million people living in Gotham would have deduced or researched that the cars were stolen from Wayne Tech and coupled with the fact that Bruce Wayne died at the same time as Batman...hmmm...maybe he IS Batman.

7. The Bat cars seems very easily destroyed, most of them just took one shot from the Bat bike, maybe they are slightly different models to the one Batman used, or maybe he used some super resistant black paint or something.

8. The bomb trucks are probably the bad guy's most valuable asset, so what do they do? Let's just drive them around in the open and put about 4 of our least competent guys on guard duty. On top of that let's not have any alarm system so that when they are attacked we will never know about it. 

9. Carrying on from the last point, Miranda/Talia at one point was actually helping Gordon and his team tags the bomb trucks, so she knew of their plans to take them out and yet did nothing about it.

10. Why didn't Miranda/Talia just set off the bomb when she and Bane saw that Batman was back with the Bat signal, or even when they saw that the police are back with Batman fighting alongside them, it's not like they were planning on escaping or something. I can understand (maybe) waiting 5 months to torture Batman as he watch his city suffer, but I mean what difference does a day make? Maybe she wanted to kill him in person with a knife but even that doesn't make sense because she didn't, she told Bane to keep Batman alive to feel the heat from the explosion.

11. And considering how much she hated him she still was able to sleep with him??? 

12. Why didn't she just destroy the reactor right after getting the bomb instead of waiting until she is almost dead to flood it.

13. The burning Bat sign was pretty cool, but when you start to think about it logically it's just an overkill and completely ridiculous. I mean surely there were better uses of his time than doing some graffiti right then. All the policemen are probably shocked to see how, after months of their secret planning to take back the city, Batman just went and told Bane "hey guys, I'm back and we're gonna attack you now, just a heads up so you can better prepare", didn't the League Of Shadows taught him about the element of surprise. What if the bad guys saw the sign and said "he's back in the city to try and stop us, might as well just trigger the bomb now, it's going to go off tomorrow anyway", did he think about that?

14. Surely the mess with the stock trade that cost him to lose all his money could have been sorted out without him having to give Miranda/Talia control of his company. I mean it wasn't like they hacked in secretly and did the trades; they stormed the trading floors with machine guns.

15. Seeing the emotion Alfred showed, crying like a baby at the funeral, I would like to see more emotion when he found out later that Bruce Wayne is still alive. If he sees Bruce Wayne sitting there alive and well, someone who is like a son to him, after he was 100% certain he was dead, I think tears would immediately well up in his eyes. Hell what's the harm in going over for a hug and maybe talk a little. I know a lot of people have been saying whether it is all a fantasy, but I think the film maker's intention is to have Bruce Wayne still alive. They dropped hints constantly throughout the plot with Catwoman about starting over on a clean slate; they also went to the trouble of including the scene with Fox saying how he had already fixed the autopilot. Earlier in the movie I think Alfred also mentioned how he went to this particular cafe in Florence everyday and ordered a particular drink, so I think Bruce went there on purpose to let him know that he is still alive. A lot of people have been wondering when Bruce Wayne had time to put all his affairs in order. I think he did it after the bomb went off; maybe he stayed around Gotham for a while to sort things out before leaving with Catwoman. Leaving the note for Blake to go find the Batcave. I think he was also the one who fixed the Bat signal because he knew that Blake would replace him as Batman.

ENLACES/FUENTES:
http://hipercritico.com/content/view/4335/38/
http://www.fancinema.com.ar/2012/07/el-caballero-de-la-noche-asciende-en-contra/
http://espaciocine.wordpress.com/2012/07/28/batman/
http://www.todaslascriticas.com.ar/pelicula/batman-el-caballero-de-la-noche-asciende
http://www.asalallenaonline.com.ar/el-estreno-de-la-semana/53-el-estreno-de-la-semana/4249--batman-el-caballero-de-la-noche-asciende-segun-jose-luis-de-lorenzo.html
http://www.lordoftherant.com/2012/07/the-dark-knight-rises-plot-holes.html